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domingo, 28 de julio de 2013

ERES GRANDE SEÑOR!!!


Momento en que Fernando y yo, prometíamos obediencia y celibato ante nuestro Obispo, Monseñor Ciriaco Benavente Mateos, en la capilla de la Casa  Diocesana de Ejercicios de Albacete.


Es la única frase que se me ocurre decirle a nuestro Dios después del gran regalo que ha sido la ordenación de diácono. No sé explicar lo que siento. No soy capaz de contaros con palabras la felicidad que me inunda, lo grande que es sentirse así.

No me ha quitado el Señor ni una sola de mis debilidades, no me ha dado más simpatía, ni me ha hecho mejor persona.... soy el mismo; y sin embargo siento que a pesar de todo lo que soy, Dios me ha confirmado con la ordenación que el paso dado no es en falso, que este era el camino que quería para mí.

Lo he visto en tantas cosas.... en la cantidad de personas que, sin apenas conocerme se han alegrado conmigo por la Iglesia. En muchos testimonios emocionados que me daban las gracias por mi SÍ generoso.... (¡Qué lástima!,  pienso en mis adentros. Me siento tan feliz que me parece puro egoísmo y no encuentro en el paso dado nada de sacrificio. Todo lo contrario.)

El camino empieza ahora. Queda todavía mucho por andar y sé que la cruz va a aparecer. Debe aparecer para convertirme de verdad en otro Cristo. Vendrán la alegría con olor a  palma de olivo de Jerusalén y el dolor con sabor a la  sangre sudada en Getsemaní. Vendrán la multitud  que se agolpa en  los milagros y la soledad  del desierto.....

Todo lo quiero Señor. Lo quiero por ellos y por Ti. Lo quiero porque sigo siendo egoísta y he aprendido que sólo a tu lado puedo ser realmente yo.
 

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